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El momento

En una conversación, anoche, me contaban una especie de anécdota. Le preguntaban a algún alto ejecutivo de una gran mutinacional en dónde vivía. Y él, que llevaba 5 meses trasladándose entre diversas ciudades y países dijo inicialmente: "yo no vivo en ninguna parte". Luego de pensarlo un rato más dijo :"yo vivo donde está mi esposa. Mi regreso es donde ella está". Al menos así recuerdo o me inventé la anécdota. El caso es que la mujer no vivía en un solo sitio sino que, por su trabajo, viajaba entre Nueva York, Reino Unido y Francia. En el sentido estricto, él nunca regresaba de donde venía pero el viaje a donde estaba su pareja era su verdadero retorno.

En las notas de mi teléfono quedó apuntado como "viajar vs regresar". La diferencia entre ir de un lado a otro y volver a dónde está la propio, la conexión a la realidad. Hace varios años leí por ahí algo acerca del sueño que tenemos todos de viajar si nos ganamos la lotería. La persona que escribía decía que viajar permanentemente sin estar regesando a un hogar, a una base, era a final de cuentas poco emocionante y cansaba mucho. Decía que sí alguien quiere dedicarse a viajar el resto de su vida debería tener una o dos casas a dónde regresar para de allí volver a partir al paseo siguiente.

Cuando estuvimos en nuestro viaje en España y Marruecos, hace algunos años, a la tercera semana ya queríamos volver a Bogotá a pesar que la estábamos pasando bárbaro (como me dijeron que la estoy pasando yo en estos días). La casa, la cama, la comida, el baño propios. En cambio este viaje, a un ritmo distinto, pausado, viviendo y no corriendo, no ansía su final. Es inevitable que vuelva pronto a Colombia. Claudia posiblemente quede unos días más en este contienente. Pero no añoramos volver, es más un destino resignado.

Anoche en la misma conversación dije que si había un momento en mi vida para emigrar de Colombia sería este. A ver qué nos trae el 2012.

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